
Aloe Vera (Aloe Barbadensis Miller)
La planta de Aloe Vera es originaria de África y es una de las más antiguas del mundo, ya que se menciona en registros que datan de 1750 a.C. Se dice que el mismo Alejandro Magno utilizaba el Aloe para tratar las heridas de sus soldados. Se dice además que Cleopatra, la mítica reina del antiguo Egipto, utilizaba el Aloe para mantener su piel suave, ya que los antiguos egipcios conocían la planta como "planta de la eternidad" cual contenía los secretos de la belleza, la salud y la inmortalidad.
La composición del Aloe Vera es de 90% de agua. Es rico de vitaminas A, E, C y del grupo D, minerales como calcio, fósforo, potasio, hierro, sodio, magnesio y zinc; aminoácidos y polisacáridos. Todos estos componentes proporcionan a la planta sus propiedades hidratantes, calmantes, antiinflamatorios, cicatrizantes, antioxidantes y antimicrobianas. Ayuda a calmar y regular las imperfecciones, irritaciones e inflamaciones de la piel como quemaduras, picaduras de insectos, eczema, psoriasis y acné. Gracias a su capacidad de estimular la producción de colágeno, ayuda a regenerar la piel dañada y reduce los cicatrices. Es muy beneficioso para pieles secas y deshidratadas, ya que posee la capacidad de penetrar en las capas mas profundas de la piel y mantenerla hidratada. Actúa como antioxidante natural ayudando a proteger las células del daño causado por los radicales libres que afectan las células y son una de las mayores causas para el envejecimiento. Gracias a sus propiedades ayuda a reducir la picazón y la irritación del cuero cabelludo y estimular el crecimiento del cabello.
Además de todas estas propiedades, el Aloe Vera ayuda a mejorar la digestión, eliminar las toxinas, aliviar el estreñimiento y reducir la inflamación de los intestinos.